Hay productos que compras pensando que vas a utilizarlos mucho y después terminan olvidados en un cajón. Y hay otros que, sin ser imprescindibles, acaban teniendo sentido precisamente cuando aparece el momento para el que fueron diseñados.
Ese es el caso de la Braun QuickStyle 3, una pequeña plancha de vapor vertical que he estado utilizando durante estas vacaciones. Después de probarla con diferentes prendas, mi valoración es muy positiva. Hay una cosa que no termina de convencerme: el depósito de agua es pequeño. Por lo demás, me ha gustado bastante.
Eso sí, creo que es importante dejar algo claro desde el principio: no es una plancha convencional y no pretende sustituirla. Es otra cosa.
Una plancha de viaje que ocupa muy poco
Una de las cosas que más me ha gustado de la Braun QuickStyle 3 es precisamente su tamaño. Pesa poco, ocupa poco espacio, se calienta muy rápido y resulta cómoda de manejar. Braun indica un peso de 0,88 kg, un depósito de 70 ml y un calentamiento rápido de unos 30 segundos. Pero las cifras son una cosa y el uso real es otra.
Durante las vacaciones me ha resultado especialmente cómoda. La he utilizado con la ropa colgada en perchas, que es precisamente el tipo de uso que le veo más sentido. No tienes que sacar una tabla de planchar, colocar la prenda y preparar todo lo necesario para planchar.
La cuelgas, esperas unos segundos a que esté lista y empiezas a pasar el aparato por las zonas que tienen arrugas. Y eso, cuando estás de vacaciones, se agradece. Porque, habitualmente, es muy poca la ropa que has de planchar.
Si estás buscando una plancha para planchar normalmente, yo no compraría la Braun QuickStyle 3. No es ese producto. Una plancha convencional tiene una superficie de contacto y está pensada para trabajar las prendas de una forma completamente diferente. Una plancha de vapor vertical está pensada para otra cosa: quitar arrugas rápidamente.
Una camisa que ha estado en una maleta, una camiseta que quieres ponerte y tiene algunas arrugas, un pantalón chino de verano o una chaqueta de traje que necesita un pequeño retoque. Ahí sí. De hecho, creo que comprarla pensando que va a sustituir a tu plancha de toda la vida sería un error.
Además, el depósito es pequeño, pero tiene sentido para su uso. Para pequeñas sesiones resulta suficiente. Por eso creo que el planteamiento correcto es utilizarla para lo que está pensada. Una prenda, un retoque, unas arrugas concretas. Si pretendes utilizarla para planchar cinco camisas, dos pantalones y una chaqueta, evidentemente el depósito se te va a quedar corto. Pero para arreglar rápidamente una prenda durante un viaje, me parece suficiente.
La he probado con un traje de lana fría y camisetas Hussars
Uno de los usos que más me interesaba comprobar era precisamente el del traje. Cuando llevas un traje en su funda, aunque lo transportes con cuidado, es bastante habitual que aparezcan algunas pequeñas arrugas en la chaqueta.
No hablamos de tener que planchar completamente el traje, sino de esas arrugas que quieres eliminar antes de ponértelo. En mi caso, en unos cinco minutos tenía el traje perfecto. Eran las típicas arrugas producidas por haberlo llevado en su funda, nada especialmente complicado, pero el resultado fue muy bueno.
Y aquí es donde creo que este tipo de aparato tiene mucho sentido. No tienes que sacar una tabla, colocar la chaqueta y empezar a planchar. Simplemente la cuelgas y pasas la Braun QuickStyle 3 por las zonas que lo necesitan. Para un retoque rápido, funciona realmente bien. Además, con una plancha convencional, tendrías que ir con mucho cuidado.
Otra de las pruebas que he hecho durante las vacaciones ha sido con dos camisetas de Hussars, una de lana merino y otra de algodón Pima. Con la camiseta de lana merino el resultado me gustó bastante.
Es una prenda que normalmente no plancharía con una plancha convencional y, después de lavarla a mano, la Braun QuickStyle 3 me permitió eliminar las pequeñas arrugas de una forma rápida y cómoda. Quizá tardé algo más que con el traje, pero sigue siendo un proceso rápido.Y, sobre todo, me parece mucho más apropiado para este tipo de prenda que utilizar una plancha convencional.
Con la camiseta de algodón Pima la experiencia fue algo diferente. El algodón se arruga un poco más y necesita algo más de trabajo. En este caso tuve que rellenar el depósito, porque gasté prácticamente uno para la parte delantera de la camiseta y otro para la trasera. Y tampoco quedó perfecta.
Como se ve en las fotos del antes y el después, creo que en este caso las imágenes muestran mucho mejor el resultado que cualquier explicación. Pero tampoco creo que eso sea necesariamente algo negativo para este producto. Hay que recordar para qué está pensado.
No es una plancha convencional y no pretende dejar una camiseta de algodón como si hubiera pasado por una tabla de planchar. Su ventaja está en poder solucionar rápidamente una situación concreta. Si estoy de viaje y saco una camiseta de la maleta con algunas arrugas, puedo colgarla, pasar la plancha y mejorar bastante su aspecto en pocos minutos. Y eso, para mí, sí tiene mucho sentido.
En casa probablemente utilizaría una plancha tradicional si quiero que una camiseta de algodón quede perfecta. Pero estando de vacaciones, no voy a llevar una tabla de planchar ni una plancha convencional en la maleta para una camiseta. Ahí es donde esta pequeña plancha de viaje gana muchos puntos.
Pero también he podido comprobar dónde están sus límites. La he probado con unos Levi's 501 y, en este caso, no me ha convencido. La razón es bastante evidente: el tejido de los vaqueros es mucho más grueso y el vapor de un aparato de este tamaño no consigue el mismo resultado que con una camiseta, una camisa o un tejido más ligero.
Por tanto, para unos vaqueros yo no la veo. No quiere decir que el aparato no funcione, sino que no es el tipo de prenda para el que yo lo compraría.
Braun QuickStyle 3: mis opiniones después de probarla
Después de utilizarla durante las vacaciones, mi conclusión es bastante clara. Me gusta. Si tuviera un depósito algo mayor, manteniendo este tamaño y peso, probablemente sería perfecta.
Es ligera, ocupa poco, resulta cómoda de manejar y, sobre todo, hace lo que esperaba de ella. Y ahí está, para mí, la clave. No compraría la Braun QuickStyle 3 para sustituir una plancha. La compraría como complemento.
Para llevarla de viaje, para las vacaciones, para sacar una camisa de la maleta y quitarle las arrugas o para darle un repaso rápido a un traje antes de salir. En esos casos me parece realmente práctica. Y por un precio de entre 35 y 50 euros, que es el rango que considero razonable para este producto, me parece una compra que tiene sentido para quien viaja con frecuencia.



