Cuando hablamos de gafas de sol, hay nombres que aparecen inmediatamente: Ray-Ban, Persol, Oakley, Police... Son marcas conocidas, con modelos que llevan décadas entre nosotros y que han conseguido convertir sus diseños en auténticos clásicos. Pero creo que no siempre hay que pagar 150, 200 o incluso más de 300 euros para encontrar unas gafas de sol bien construidas.
He estado probando las Rischio R21497, unas gafas de sol fabricadas en España por Jaytesa que, después de llevarlas durante horas en la playa y también conduciendo, me han dejado una impresión especialmente buena. No son las típicas gafas económicas que compras por 20 o 30 euros y que cumplen sin más. Aquí hay una diferencia clara en construcción, materiales y sensaciones.
Acetato, no plástico barato
Una de las primeras cosas que se aprecia al cogerlas es la construcción. La montura está fabricada en acetato, un material que transmite una sensación de solidez muy diferente a la de muchas gafas económicas fabricadas con plástico inyectado. Y esto no es solamente una cuestión de especificaciones. Se nota al tenerlas en la mano.
De hecho, tengo unas Ray-Ban Wayfarer antiguas, de las que se fabricaban en Estados Unidos a finales de los años 80 o principios de los 90, y la sensación de robustez de estas Rischio me ha recordado bastante a ellas. No quiero decir que sean idénticas ni que unas gafas modernas tengan que sentirse exactamente igual que unas Wayfarer de aquella época, pero sí que las Rischio transmiten esa sensación de producto sólido que no encuentro en muchas gafas económicas.
Y aquí hago una distinción importante. He utilizado gafas de marcas como Hawkers, Polaroid o Xiaomi, y me parecen perfectamente válidas para el precio que tienen. Son lo que yo llamaría "gafas para festivales". Por 20 o 30 euros, o incluso menos en algunas ofertas, tienes unas gafas que cumplen su función y que no te duele demasiado perder o romper. Las Rischio están claramente un escalón por encima, como las de Hussars o las de Scalpers. Ambas, fabricadas también en España.
Otro detalle que puede parecer menor, pero que para mí dice bastante de una gafa, son las bisagras. En este caso las noto firmes. Una de las dos patillas tiene un movimiento ligeramente más suave que la otra, pero no lo considero un problema. En general, la sensación es buena y no hay holguras que hagan pensar en una construcción económica. Después de utilizarlas durante varios días, siguen transmitiendo esa sensación de producto bien construido.
Cómodas incluso después de horas
La comodidad es otro de sus puntos fuertes. Las he llevado durante todo el día en la playa y no he terminado con esa sensación de querer quitármelas después de varias horas. No aprietan en las sienes, no molestan detrás de las orejas y se mantienen bien sujetas.
También las he utilizado conduciendo y el resultado ha sido muy bueno. La montura se mantiene en su sitio y las lentes polarizadas ayudan especialmente en situaciones en las que los reflejos pueden resultar molestos.
Las medidas oficiales del modelo son 55 mm de lente, 20 mm de puente y 145 mm de patilla, una combinación que en mi caso ofrece un buen ajuste. Eso sí, comparadas con mis antiguas Wayfarer, las Rischio me parecen algo más estrechas. No llegan a resultar pequeñas ni incómodas, pero si estás acostumbrado a una gafa bastante ancha, es algo que conviene tener en cuenta.
Las lentes polarizadas cumplen
El modelo R21497-0 C09, además de fabricarse en nuestro país, incorpora lentes polarizadas. En mi caso, la prueba más exigente ha sido la playa. Es precisamente ahí donde una gafa de sol tiene que demostrar si las lentes están a la altura: mucha luz, superficies que reflejan y varias horas de exposición.
Y la experiencia ha sido muy buena. No he notado reflejos molestos y la visión resulta cómoda incluso después de pasar bastante tiempo con ellas puestas. También me han funcionado muy bien conduciendo. Eso sí, el único inconveniente que he encontrado está precisamente en la polarización: tanto la pantalla del coche como la del móvil se ven peor con las gafas puestas. Aunque es algo habitual en este tipo de lentes.
Además, el diseño tampoco pretende reinventar las gafas de sol. Son unas gafas clásicas, sin logos y bastante fáciles de combinar. Precisamente por eso me gustan. No dependen de una tendencia concreta y no tienen elementos demasiado llamativos que puedan hacer que dentro de unos años parezcan pasadas de moda. La versión que he probado es la que la marca identifica como color carey, el clásico habana, aunque también están disponibles en color negro.
¿Merecen la pena?
Para mí, sí. Especialmente si buscas unas gafas de sol clásicas, cómodas, resistentes y fabricadas en España sin entrar en los precios habituales de las grandes marcas premium. No las compraría pensando que son simplemente "unas gafas españolas baratas". Ese no es su principal atractivo. Lo interesante es precisamente que no parecen unas gafas baratas.
He probado modelos de Hawkers, Polaroid o Xiaomi que cumplen perfectamente por lo que cuestan y que, como decía antes, son perfectas para determinados usos. Pero las Rischio juegan en otra liga. Después de llevarlas durante horas en la playa, utilizarlas conduciendo y compararlas mentalmente con otras gafas que he tenido, mi conclusión es sencilla: son unas gafas que compraría.
Y si tuviera que elegir entre estas Rischio y unas Ray-Ban polarizadas cuyo precio duplicase el de estas, tendría muy claro cuál elegiría. No diría que esta Rischio son mejores, pero hay modelos, lentes y acabados de algunas Ray-Ban que dejan mucho que desear y, claramente, estamos pagando prestigio de marca en una montura de plástico.
La comparación me parece especialmente interesante porque no estamos hablando de unas gafas de 200 euros frente a unas de 20. El precio oficial de este modelo es de 80 euros, aunque actualmente puede encontrarse por, prácticamente, la mitad en algunas ópticas y tiendas online. Y cuando una gafa de este precio está fabricada en acetato, tiene lentes polarizadas, resulta cómoda después de llevarla durante horas y transmite solidez, la relación calidad - precio empieza a ser muy interesante.


