Aunque cada vez más marcas trasladan su producción al sudeste asiático, también están surgiendo otras que apuestan por fabricar en Europa. Hoy en día es posible encontrar ropa y calzado producidos localmente, y una de las últimas firmas que he descubierto es Scuffers.
La marca nació hace unos ocho años y, aunque sus diseños no encajan demasiado con mis gustos porque se centran mucho en el logo, decidí darle una oportunidad por esa apuesta por la fabricación local. Sus prendas se confeccionan en Portugal, y opté por probar una de sus sudaderas más populares.
Made in Portugal
Para empezar, no soy partidario de los logos grandes. Llevar una marca en el pecho siempre me ha recordado a las camisetas de fútbol, con la diferencia de que los clubes reciben ingresos por esa publicidad. Nosotros, en cambio, nos convertimos en un simple escaparate. Además, mi experiencia me dice que cuanto más protagonismo tiene el logo, peor suele ser la calidad del producto.
En este caso, no ha sido diferente. A pesar de estar fabricada en Portugal y utilizar algodón 100%, la calidad es bastante baja. He probado sudaderas hechas en el mismo país y el nivel no se acerca al de marcas como Levi's Vintage Bay, Hussars o Minimalism Brand. Frente a firmas como Sunspel, la diferencia es aún más evidente. Fabricar en Europa no es garantía de calidad, y aquí queda claro.
Cumple, sin más
Si comparo esta sudadera con las de marcas de fast fashion como Inditex, apenas encuentro diferencias. Podría situarse al nivel de las STWD de Pull&Bear. Es cierto que se utiliza algodón y que la fabricación es local, pero eso no implica necesariamente un mejor producto. Incluso Massimo Dutti ofrece prendas hechas en Portugal sin que eso suponga una calidad superior.
Más allá del corte, bastante holgado y orientado a un público joven, la confección deja bastante que desear. Puede entenderse que los materiales no sean excelentes, pero los acabados deberían estar a la altura independientemente del tejido. Aquí no es el caso. La sensación es de un producto poco cuidado, algo que puede pasar desapercibido para algunos usuarios, pero que se nota al compararlo con otras sudaderas.
En dos unidades del mismo modelo y talla hay diferencias claras de tamaño e incluso cierta asimetría. No parece algo intencionado, pero está ahí.
En cuanto a la comodidad, tampoco destaca. No es especialmente agradable para hacer deporte, en parte por una capucha incómoda y unas costuras que rozan más de lo esperado. Para el día a día tampoco resulta versátil, ya que su diseño limita bastante las combinaciones.
Durabilidad en duda
Uno de los puntos donde podría destacar sería la durabilidad, algo que se espera en una sudadera de este precio. Sin embargo, tampoco cumple en este aspecto.
Tras el primer lavado, siempre en frío y con detergente para prendas delicadas, la sudadera encogió casi una talla completa. La comparación entre una prenda nueva y otra ya lavada lo deja claro. Es cierto que algunas marcas, como Whitesville, utilizan algodón sin prelavar que puede encoger ligeramente, pero en esos casos la calidad del tejido es muy superior. Aquí no ocurre lo mismo.
Además, la pérdida de color ha sido más que evidente. Tras un solo lavado, no espero una gran durabilidad en esta prenda.
¿Merece la pena?
Sinceramente, en mi experiencia, no. Su calidad es similar a la de marcas más económicas, pero su precio se acerca al de opciones claramente superiores. Si se espera a periodos de rebajas, es posible encontrar alternativas como Sunspel, Levi’s Vintage Bay o Merz b. Schwanen por cifras similares y con un nivel muy superior.
Además, al mismo precio, tenemos todo el año las sudaderas tanto de Hussars como de Trendsplant o Minimalism Brand.
Mi impresión es que la marca pone más esfuerzo en el diseño y la presencia online que en el propio producto. Da la sensación de que gran parte de su estrategia se apoya en redes sociales y en un modelo de venta digital. Incluso podría parecer que los envíos se gestionan directamente desde fábrica o almacenes en Portugal, mientras que en España se centraliza la gestión online.
Esto se percibe también en el control de calidad. Cuando una marca gestiona directamente todo el proceso, suele haber mayor supervisión. Aquí, por lo visto en su web y en el uso de servicios externos para devoluciones, el funcionamiento se acerca más al de modelos como el dropshipping que al de marcas con un control más tradicional como Hussars o Trendsplant.



