La chaqueta tipo Harrington es una de las mejores compras para el armario de entretiempo. En su día, pude probar la referente en este tipo de chaquetas: Baracuta G9. Su precio puede hacer que busquemos alternativas y, aunque Barbour es sinónimo de campiña inglesa y pesado algodón encerado, con la Barbour Royston Jacket (MCA0412) la firma británica traslada su identidad a una chaqueta técnica y ligera, diseñada para el día a día.
Tras usarla intensivamente durante la primavera y otoño, en el clásico color verde oliva, aquí van mis opiniones. Lo mejor, lo peor y cómo queda frente a la popular Baracuta G9.
Primera decepción: fabricación asiática
A diferencia de las icónicas Barbour Beaufort, Bedale o Ashby, este modelo prescinde del clásico algodón encerado. La capa exterior es de base sintética (poliamida y poliéster) y repelente al agua. Pero, también a diferencia de algunos modelos, la fabricación de esta Royston se realiza en países asiáticos. Una decepción, sin lugar a dudas, porque el precio de la chaqueta invita a pensar en, al menos, una fabricación europea.
Se trata de una chaqueta pensada estrictamente para entretiempo. Si más forro que una malla, responde muy bien ante el viento fresco y te salva sin problemas de una lluvia ligera. Eso sí, no es un chubasquero: si cae un buen chaparrón, te mojarás.
Los materiales de construcción, principalmente nailon y poliéster, mantienen la robustez típica de Barbour, pero la presencia de los sintéticos es muy evidente. Si eres un purista del algodón, la notarás un tanto artificial. Ahí, la mezcla de algodón de la G9 es superior.
Eso sí, al tener un tejido sintético, la transpirabilidad podría ser un problema, pero Barbour lo resuelve incorporando los clásicos ojales metálicos de ventilación en las axilas. En la práctica, este pequeño detalle es un salvavidas absoluto: permite que el aire circule y evita ese molesto efecto sauna cuando caminas rápido al sol primaveral o entras de golpe en un sitio cerrado con calefacción.
Visualmente, es una chaqueta preciosa. Mantiene el cuello alto abotonado con un forro interior de micropana súper agradable al tacto y un cierre de cremallera, de doble carro, muy práctico. En cuanto a la talla, esta Royston es una talla M. No encontraremos tallas numéricas, como en otros modelos de la marca inglesa, y ofrece un patrón claramente más holgado que el de las clásicas Harrington de corte italiano.
Es más relajada en hombros y sisa. Quizá, las mangas son algo largas. Sin embargo, el punto elástico de los puños sujeta bien sin apretar en exceso. Aunque todo lo bien hecho hasta aquí se echa por la borda con el incómodo bolsillo interior.
Sin lugar a dudas, es su punto débil. Se cierra con un botón de ojal clásico, lo cual es francamente incómodo. Intentar abrirlo y cerrarlo con una sola mano sobre la marcha para sacar el móvil o la cartera resulta frustrante. Una cremallera, un velcro o un simple botón a presión habrían sumado muchísimos puntos en funcionalidad.
¿Merece la pena?
Por precio, definitivamente sí. Y más si la encuentras en rebajas. Sus habituales casi 300 euros pueden terminar siendo menos de 200 euros en época de descuentos. Para quien busque la estética atemporal y elegante de una chaqueta Harrington, sin dejarse un riñón en ella, la Royston cumple con creces. Sobre todo frente a prendas como la Merc.
Asume algunos compromisos lógicos por el precio (un tacto más sintético y un bolsillo interior mejorable), pero te llevas a cambio la garantía de durabilidad de Barbour, una prenda comodísima por su corte holgado y, probablemente, la mejor relación calidad-precio en chaquetas de este estilo.
Es inevitable compararla con la reina de las Harrington. Siendo sincero, me gusta más la Baracuta G9. Tiene un tejido con mayor porcentaje de algodón y el forro interior en tartán espira historia. Pero aquí entra el factor clave: el precio. Mientras que una Baracuta se dispara hasta los 400 euros, la Barbour Royston cuesta prácticamente la mitad.



