Hace unos años, FACUA, una asociación de consumidores, denunció el "Día sin IVA" de MediaMarkt. Según la organización, la cadena alemana habría incrementado previamente el precio de algunos productos para rebajarlos durante la promoción. Si eso ocurría, el supuesto descuento perdía todo su sentido.
Por suerte, hoy existen numerosas herramientas para seguir la evolución del precio de un producto y comprobar, con un solo clic, si una oferta es realmente un buen descuento o no. En electrónica, esta debería ser la norma: salvo que necesitemos comprar de forma urgente, lo más sensato es esperar hasta que el producto alcance el precio que consideramos adecuado.
Sin embargo, cuando llegan las rebajas, la situación cambia. Son la época del año en la que más ropa y calzado se venden, ya que millones de personas esperan esos descuentos para renovar el armario. Y ahí surge una pregunta que me hago desde hace tiempo: ¿las rebajas esconden una estafa? O, dicho de otra forma, ¿pagamos precios inflados durante el resto del año?
Si una marca rebaja sus productos de forma sistemática todos los veranos y todos los inviernos, resulta lógico pensar que merece la pena esperar. Porque si hoy compras unos vaqueros por 50 euros y apenas una semana después cuestan 25, es inevitable preguntarse si realmente valían esos 50 euros.
Es cierto que, hace décadas, las rebajas tenían una explicación bastante clara: las tiendas necesitaban liberar espacio para dar entrada a las nuevas colecciones. Hoy, con grandes multinacionales que fabrican moda de forma continua y cuentan con cadenas logísticas mucho más flexibles, esa necesidad ya no parece tan evidente.
Incluso ocurre con prendas completamente atemporales. Unos Levi's 501, uno de los vaqueros más clásicos del mercado, mantienen un precio oficial que, dos veces al año, suele reducirse prácticamente a la mitad. Lo mismo sucede con zapatillas tan populares como las Nike Air Force 1: durante las rebajas es habitual encontrarlas mucho más baratas y, unas semanas después, vuelven a su precio habitual. Año tras año.
Precisamente por eso, cada vez valoro más las marcas que no hacen rebajas. Si necesito comprar una prenda, sé que pagaré el mismo precio independientemente del mes del año. Además, me transmite la sensación de que ese es el precio justo del producto y no una cifra pensada para aplicar grandes descuentos más adelante. Si en algún momento aparecen ofertas, suelen limitarse a tallas sueltas, últimas unidades o prendas con algún pequeño defecto. Algo que hacen, por ejemplo, Asket y Hussars.
